Cada vez que vamos a un restaurante, la cantidad que gastamos está influenciada intencionalmente. Desde el diseño del menú hasta la forma en que el camarero nos sirve: todo está pensado para hacer que gastemos más.

Pero, aunque los restaurantes usen ingeniosos trucos para aumentar sus ingresos, puedes ahorrarte un buen pico en la cuenta si aprendes sus tácticas.

Aquí tienes diez trucos habituales en mundo de la restauración y cómo dejar de caer en ellos.

1. No te dejes engañar por el menú

La mayoría de nosotros pensamos que leemos el menú de izquierda a derecha, como si de un libro se tratara. Pero los estudios demuestran que nuestros ojos tienden a ir primero hacia la esquina superior derecha, y es justo ahí donde a menudo se encuentra el «ancla», el elemento más rentable para el restaurante.

Esta estratagema va más allá de simplemente hacer que compres el artículo más caro del menú. Por lo general, tener este plato (generalmente caro) en el menú, nos hará pensar que el resto tiene un precio razonable en comparación.

Es más, las investigaciones sugieren que la última parte del menú que miramos es la esquina inferior izquierda, y es precisamente ahí donde suelen colocarse los platos más baratos.

Por otro lado, el uso de fotografías e ilustraciones es también un gran generador de ingresos: se calcula que se pueden aumentar las ventas de un plato hasta en un tercio con tan sólo poner una imagen en la página.

2. El secreto está en el vaso

¿Te has fijado en que en algunos pubs sólo sirven la cerveza en vasos de pinta curvos? Pues adivina, no es más que otro truco para hacerte gastar más.

Los investigadores descubrieron que bebemos cerveza más rápido en un vaso curvo que en un vaso recto porque nuestro cerebro tiende a determinar qué cantidad de bebida queda basándose en la altura del líquido en el vaso.

En los vasos de pinta curvos la parte superior es más ancha, lo que hace que nos cueste más saber cuánta cerveza nos queda y controlar el ritmo. Por lo tanto, te acabarás la cerveza mucho más rápido de lo que esperabas y probablemente acabes pidiendo otra.

3. Más caro no siempre significa mejor

Hablando de bebida… Muchas veces tendemos a pedir la botella de vino que viene después de la más barata para evitar parecer agarrados. Justamente por esto, los restaurantes colocan la botella que más margen les da en esa posición, lo que no significa que sea mejor que la más barata.

4. Cuando comparar es un reto

Si vamos a comer fuera pero nuestro presupuesto es limitado, es probable que exploremos el menú con cuidado y elijamos uno de los tres platos más baratos que encontremos. El gremio de la restauración lo sabe y, como es de esperar, hace lo posible para que la comparación nos resulte más difícil.

Por ejemplo, cuando los precios están todos en la misma columna, nos resulta más fácil compararlos y solemos optar por los platos más económicos. Por eso, algunos restaurantes alinean el texto y los precios del menú en el centro, lo que dificulta la comparación.

5. ¿Dónde están los signos del €uro?

¿Te has preguntado por qué faltan los signos del €uro en las páginas de algunos menús?

Un estudio de la universidad estadounidense de Cornell descubrió que los comensales que recibieron un menú con solo números y sin símbolos de moneda gastaron bastante más que aquellos que recibieron un menú con precios que mostraban símbolos de moneda.

6. No te dejes engañar por los snacks de cortesía

¿Sabes esas aceitunas, frutos secos o “kikos” que muchas veces te traen al pedir una bebida? No son un simple gesto de cortesía, sino que sirven para asegurarse de que pedirás más bebidas ya que la sal te da sed.

7. No te fíes de los “combos”

La idea general de los menús «precio fijo» o «combo» es que, al tener un precio determinado, te costará más determinar el valor de los platos que se incluyen.

8. Mimos con segundas intenciones

Aunque tener un camarero que te llene la copa antes de que te la acabes te haga sentir importante, ten en cuenta que probablemente está intentando venderte otra botella: si te quedas sin vino en medio de la comida, lo más probable que acabes pidiendo una botella más.
Y preguntarte si te apetece otro cóctel cuando aún te quedan unos sorbos puede parecer una pregunta inocente, pero es que hay más probabilidades de que respondas «Sí, por favor” que de que pidas otro por tu cuenta.

Además, el trato del servicio, su género y su ropa puede influir en lo que acabarás gastando. Se ha demostrado que la gente es más propensa a dejar propina en los siguientes casos: a mujeres que se visten de rojo, cuando el camarero dibuja una carita sonriente en la cuenta o si toca el hombro de la persona que va a pagar la cuenta. Este es el llamado efecto “Toque de Midas”, así que no caigas en la trampa.

9. Música para tus oídos… Que vaciará tus bolsillos

Probablemente nunca hayas prestado mucha atención a la música de fondo que suena en los restaurantes, pero incluso el género de música se escoge para influir en tus hábitos de consumo.

Por ejemplo, si el restaurante ofrece vino francés y vino alemán, pero la botella de vino francés es más cara, es probable que oír música francesa incline a los clientes a escoger el vino francés a pesar del elevado precio.

Investigadores de la Universidad de Leicester descubrieron que reproducir música clásica, normalmente asociada con la riqueza, aumentaba el gasto por comensal, mientras que, sin música, el gasto caía en picado.

10. Los camareros se aprovechan de tu timidez

Muchos camareros son de todo menos inocentes cuando se trata de hacernos gastar más.

Para tener al dueño del restaurante contento y además conseguir más propinas, un buen camarero sabe la importancia del “up-sell”, es decir, hacer que el cliente gaste más de lo que tenía pensado inicialmente.

Un truco típico es enumerar verbalmente los “especiales del día”, obviamente nunca mencionando el precio, ya que es casi seguro que nos dará vergüenza preguntarlo y acabaremos gastando más.

Además de eso, el orden en que se enumeran los platos (o vinos) hace que los comensales acaben eligiendo los más caros. ¿Cómo? Según un informe publicado por el sitio web Rue89, en el que camareros parisinos admitieron algunos de los trucos utilizados para inflar las cuentas de los clientes, este truco se basa en que es poco probable que el cliente recuerde las dos primeras opciones y, por vergüenza, no pedirá que se las repitan.
¿A quién no le ha pasado alguna vez que el “especial del día” ha acabado siendo la clavada de la cuenta?

Por otro lado, muchos restaurantes incentivan a los camareros a vender ciertos platos. Por ejemplo, quien venda más unidades de un determinado plato gana un premio. Así que cuidado con los camareros que, sin haberles preguntado, te digan que están enamorados de un plato específico y toma su sugerencia con pinzas.

No te dejes engañar pensando que los «especiales» son tan especiales, ya que, a veces, estos platos están hechos con ingredientes sobrantes o que caducarán pronto. Y no por eso son más baratos, si no que suelen costar tanto como un plato de la carta.